¡Hola a todos!
Por aquí Andrés Barreto, ya de vuelta después de un buen parón veraniego :)
Esta semana me encontré con un dato bastante curioso en el informe de reventa de 2026 de The RealReal. Y cuanto más tiraba del hilo, menos me interesaba el dato y más quién lo tenía.
The RealReal es una de las grandes plataformas de reventa de moda y accesorios de lujo en Estados Unidos, con autenticación de los productos que pasan por su marketplace. Algo así como un Vinted mucho más especializado en lujo.
Entre agosto de 2023 y julio de 2026, las búsquedas de “Phoebe Philo Chloé” dentro de la plataforma crecieron un 176%. Philo fue directora creativa de Chloé entre 2001 y 2006, y algunos de los productos de aquella etapa han vuelto a dispararse años después. El caso más evidente es el bolso Paddington, cuyo precio medio de venta en The RealReal pasó de 275 a 1.290 dólares. Chloé recuperó el modelo en 2025.
Ha ocurrido algo parecido con Matthieu Blazy. Su salida de Bottega Veneta para ponerse al frente de Chanel disparó un 10.967% las búsquedas de su nombre en The RealReal.
Lo interesante es todo lo que se puede aprender de esas cifras. The RealReal puede observar qué productos vuelven a interesar, cuáles mantienen mejor su valor, qué diseñadores empiezan a recuperar demanda o cuánto está dispuesto a pagar el mercado por un artículo que una marca dejó de vender hace años.
Hay una capa de inteligencia sobre el producto que se sigue generando después de que la marca haya terminado su relación comercial con él.
Y puede tener bastante valor para tomar decisiones. Desde detectar qué productos merece la pena recuperar hasta entender qué colecciones envejecen mejor, dónde existe una demanda que el catálogo actual ya no cubre o qué artículos conservan especialmente bien su valor con el paso del tiempo.
Durante años hemos hablado muchísimo en ecommerce de recuperar el dato del cliente. Hemos construido estrategias de first-party data para depender menos de Meta, Google, Amazon o cualquier otro intermediario. Quizá también deberíamos empezar a mirar qué ocurre con los datos que generan nuestros productos cuando salen de nuestros canales y quién termina construyendo conocimiento con ellos.
Aquí es donde me parece interesante lo que está haciendo Drelife.
Es una startup catalana que construye la infraestructura para que las propias marcas puedan operar su canal de segunda mano. En lugar de que el producto termine necesariamente en un marketplace externo como Vinted o Wallapop, la compraventa puede suceder dentro del ecosistema de la propia marca.
El FC Barcelona ha apostado por este modelo para crear, junto a Drelife, un canal oficial de segunda vida para sus camisetas. Lo que me interesa especialmente del proyecto es que el club podrá conocer mejor el comportamiento de los coleccionistas, la demanda por tipo de camiseta y los perfiles de los usuarios que participan en ese mercado.
En el fondo, el Barça está recuperando algo más que el margen de una segunda venta. Está incorporando a su negocio una información sobre sus propios productos que, de otra forma, se estaría generando fuera.
Imaginemos una marca que descubre que un producto descatalogado hace cuatro años empieza a subir de precio en segunda mano. O que determinada colección conserva mucho mejor su valor que las demás. Incluso que existe una demanda recurrente por una categoría que apenas representa ventas actualmente en su ecommerce.
Todo eso puede estar ocurriendo igualmente. La diferencia está en quién puede verlo y convertirlo en una decisión.
Por un lado están los grandes marketplaces de reventa, capaces de construir una fotografía del mercado a partir de millones de transacciones entre marcas, productos y compradores. Por otro, empieza a aparecer infraestructura para que las marcas incorporen ese mercado secundario dentro de su propio ecosistema.
Y creo que esa diferencia va bastante más allá del margen que pueda dejar una segunda venta. Tiene que ver con quién está construyendo la inteligencia alrededor de tus productos.
Durante mucho tiempo hemos asumido que la relación con un producto terminaba prácticamente cuando salía del almacén. Hoy ese mismo producto puede seguir generando demanda, búsquedas, precio, transacciones y nuevos clientes durante años.
Para cualquier responsable de ecommerce creo que merece la pena pensar en cuánta información sobre sus productos se está generando hoy fuera de sus canales y cuánto podría aprender de ella.
Quizá la siguiente capa de datos que tengamos que recuperar venga del propio producto.
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